A solas o en grupo: lo que necesitáis para empezar
¿Qué prefieres? se juega de dos maneras muy distintas. Con un solo móvil es un pasatiempo personal: una persona toca sus elecciones y al final descubre sus propias tendencias. En una sala, en cambio, cada uno responde desde su móvil y el juego se convierte en una encuesta en directo de hasta 20 participantes. No hacen falta cartas, bolis ni preparación: las preguntas las propone la app.
Antes de empezar solo hay que decidir una cosa, y el resto viene de serie:
- Número de preguntas: 5, 10 o 20. Con cinco basta para romper el hielo; veinte llenan una sobremesa. Jugando a solas, la app recuerda la última elección; en una sala la decide el anfitrión antes de empezar.
- Sin temporizador: ninguna cuenta atrás os mete prisa. El ritmo lo marca el grupo.
- Sin puntuación: no hay respuestas correctas ni un ganador, así que nadie corre el riesgo de sentirse fuera.
Cómo funciona una pregunta, del planteamiento al veredicto
En una sala, cada pregunta sigue siempre el mismo recorrido:
- En la pantalla de todos aparecen las dos opciones, A y B, en dos cartas grandes de colores.
- Cada uno toca su elección en secreto. Los demás ven quién ha respondido ya, pero no de qué lado está.
- Mientras no hayan elegido todos, quien ya ha respondido puede cambiar de idea.
- En cuanto el último jugador conectado elige, el resultado aparece solo. Si alguien se despista, el anfitrión puede tocar «Mostrar de todos modos»: las elecciones que faltan se quedan fuera de los porcentajes.
- El veredicto muestra porcentajes, recuentos y los avatares repartidos a cada lado: se ve enseguida quién está con quién.
- El anfitrión abre la pregunta siguiente cuando la conversación se ha agotado.
Después de la última pregunta llegan los datos curiosos del grupo: la pareja «En la misma longitud de onda», es decir, las dos personas que más veces han respondido lo mismo; la voz de la mayoría, quien más veces ha estado del lado de la mayoría; y el «Espíritu independiente», quien más a menudo ha elegido la opción minoritaria. Debajo, un resumen con cuántas A y cuántas B ha elegido cada uno.
La versión a solas
Jugando a solas, tocas una carta y junto a las dos opciones aparece un porcentaje de referencia, preparado junto con la pregunta: es un punto de comparación, no el voto de otros usuarios. Después pasas a la pregunta siguiente cuando quieras. Al final, el resumen «Tus decisiones» muestra cuántas veces has preferido la primera o la segunda opción, o señala el equilibrio perfecto.
Cinco preguntas en la mesa: la noche de Lucía
Final de la cena; el café ya está de camino. Lucía abre una sala, elige 5 preguntas y los demás entran con el código: Javi, Marta, Pablo y la abuela Carmen, que usa el móvil de su nieto.
- ¿«Hablar con los animales» o «Hablar todos los idiomas del mundo»? Tres contra dos a favor de los animales. Marta, que tiene un gato, explica que por fin quiere saber por qué la despierta a las cinco.
- ¿«Comer siempre croquetas» o «Comer siempre tortilla de patatas»? La abuela Carmen es la única que elige la tortilla y la defiende con un alegato sobre la cebolla. El veinte por ciento más ruidoso de la noche.
- ¿«Rebobinar los últimos diez minutos» o «Pausar el tiempo durante una hora»? Pablo está recogiendo la mesa y no responde: Lucía toca «Mostrar de todos modos» y el resultado sale con cuatro votos.
- ¿«Explorar el espacio» o «Explorar el fondo del océano»? Javi cambia de idea en el último segundo, antes de que elija también Marta, y acaba del lado de la mayoría.
- ¿«Recibir un regalo enorme» o «Recibir diez regalos pequeños»? Aquí la mesa es casi unánime: ganan los regalos pequeños, cuatro a uno, y Pablo reivindica su «uno» con orgullo.
En el resumen final, Javi y Marta salen en la misma longitud de onda, mientras que la abuela Carmen se gana el Espíritu independiente. Es ella la que pide la revancha de diez preguntas.
Un solo móvil o una sala: qué cambia de verdad
- Con un solo móvil se registran las elecciones de una sola persona. Funciona también sin conexión y es ideal para un viaje en tren o una pausa: una forma rápida de descubrir si sois más de «A» o más de «B».
- En una sala los porcentajes salen de los votos reales del grupo. Se crea la sala, los demás entran con un código o un QR, el anfitrión ajusta el número de preguntas y empieza. Hace falta conexión, pero no una cuenta.
- A distancia la sala funciona aunque no estéis en el mismo sitio: en videollamada cada uno vota desde su móvil y la conversación sigue en voz alta. Tenéis más ideas en la guía de juegos por videollamada.
Un truco si estáis en grupo pero con un solo móvil: usad el modo a solas como baraja de preguntas. Uno lee en voz alta, todos levantan la mano por A o por B, y quien tiene el móvil toca la opción de la mayoría. El resumen final reflejará los gustos de la mesa en lugar de los de una persona.
Cómo convertir cada elección en una conversación
¿Qué prefieres? funciona de verdad cuando el resultado es solo el punto de partida. Algunas costumbres que ayudan:
- La minoría habla primero. Quien se ha quedado solo en su lado tiene treinta segundos para convencer a los demás: suele ser el momento más divertido de la pregunta.
- Pronóstico antes del veredicto. Mientras esperáis el último voto, intentad adivinar el porcentaje. Descubrir que conocéis poco a vuestros amigos ya da para hablar un buen rato.
- El anfitrión no tiene prisa. El paso a la pregunta siguiente es manual a propósito: si una conversación se anima, dejadla correr.
- Preguntas de reserva. Cuando una elección divide la mesa por la mitad, preguntad «¿y si fuera solo durante un día?»: cambiar un detalle suele darle la vuelta a la mayoría.
- Respeto para quien no quiere explicarse. Nadie tiene que justificar una elección: las preguntas son ligeras precisamente porque no ponen a nadie en un apuro.
Para quién es y en qué momentos funciona
Las preguntas plantean escenarios divertidos, imposibles o cotidianos (volar despacio, vivir en una casa en un árbol, desayunar a la hora de la cena), aptos también para niños y abuelos. No hacen falta habilidades especiales ni leer deprisa bajo presión, así que funciona bien con grupos variados, como cuenta la guía de juegos en familia.
Es útil para romper el hielo entre personas que se conocen poco, en una cena en la que los grupos no se mezclan, en clase o en una reunión que tiene que empezar con una sonrisa. Con muchos participantes aguanta bien, porque todos votan a la vez y nadie espera su turno. Si después os apetece pasar a algo con más picante, ¿Quién es más probable? usa el mismo voto secreto, pero señala directamente a las personas.