Qué necesitáis: tres personas y un dedo para señalar
Es el juego que menos preparación pide de toda la colección. Hacen falta al menos 3 jugadores (la app admite hasta 20) y un móvil; nada de roles secretos, ni papel y boli, ni cronómetro. En la pantalla del grupo escribís los nombres y elegís una sola cosa: el número de preguntas, entre 5, 10, 15 y 20 (por defecto, 10).
Con 5 preguntas es un entretenimiento de menos de diez minutos, ideal mientras llegan las pizzas; con 20 se convierte en el juego de la noche. Las preguntas salen al azar de una baraja pensada para todas las edades, y la app procura no repetir las que acaban de salir. No se pueden elegir categorías ni escribir preguntas propias: se juega con la baraja de la app.
El juego cambia bastante según juguéis con un solo móvil o en una sala, así que conviene saberlo antes de empezar.
Con un móvil en el centro de la mesa
- Quien tiene el móvil lee la pregunta en voz alta; por ejemplo, algo como «¿Quién es más probable que pierda las llaves teniéndolas en la mano?».
- A la de tres, todos señalan a la vez a alguien. Votar al mismo tiempo evita que unos se dejen llevar por otros.
- Se cuentan los dedos y en el móvil se toca a quien tenga más. Si hay empate, se seleccionan todos los nombres empatados.
- Se pulsa «Asignar el título» y la app desvela el título en broma asociado a esa pregunta, del estilo de «Rey de los despistes».
- «Siguiente pregunta», y vuelta a empezar. Después de la última, la pantalla «Títulos de la noche» ordena a los jugadores según cuántos títulos han acumulado.
En este modo la app no sabe quién ha votado a quién, así que no hay puntos individuales: solo se cuentan los títulos.
En una sala, con un móvil cada uno
- Todos ven la misma pregunta y votan en secreto desde su móvil. Se puede votar a cualquiera, incluso a uno mismo, o tocar «Me abstengo».
- Mientras la votación está abierta se puede cambiar de opinión. En pantalla solo se ve quién ha votado ya.
- Cuando todos han respondido, el resultado se desvela solo. El anfitrión también puede cerrar antes: quien no haya votado aparece como «no ha votado».
- La revelación muestra el recuento y quién ha votado a quién. El título es para el más votado; si hay empate, lo reciben todos los primeros. Si nadie ha votado, no hay título.
- Quien haya votado a la persona que resulta más votada gana +1. Es la puntuación ligera de «adivina lo que piensa la mayoría», siempre activa.
- El anfitrión pasa a la pregunta siguiente. Al final aparecen los títulos de la noche y la clasificación de «¿Quién conoce mejor al grupo?».
Una pregunta jugada en sala, voto a voto
Cinco amigos en una sala: Marta, Pablo, Alba, Bea y el abuelo Paco. Imaginad que sale una pregunta como «¿Quién es más probable que traiga algo de picar para todo el grupo?».
- Marta, Alba y el abuelo Paco votan a Pablo, que siempre aparece con una bolsa de patatas fritas y otra de pipas.
- Pablo, honrado, se vota a sí mismo. Bea vota a Marta, que una vez se presentó con una tortilla de patatas entera.
- En cuanto llega el último voto, los móviles desvelan el recuento: Pablo 4, Marta 1. El título, pongamos «Despensa con patas», es para Pablo.
- El +1 de la mayoría va para Marta, Alba, el abuelo Paco y también para Pablo, que se votó a sí mismo y acertó. Bea se queda sin punto esta vez.
- El anfitrión toca «Siguiente pregunta». Al final de la partida quizá Pablo tenga tres títulos, pero la clasificación de quién ha leído mejor al grupo podría ganarla el abuelo Paco.
Ahí está la gracia de la sala: el título premia a quien eligen los demás, mientras que el punto premia a quien sabe prever lo que pensará el resto. Son dos clasificaciones distintas y casi nunca coinciden.
Cómo mantener el juego divertido (y amable)
El título es un reconocimiento, no una condena: las preguntas de la app son ligeras a propósito. El mejor momento llega después del veredicto, cuando se le pide al más votado que cuente la anécdota que todos tenían en la cabeza. Dejad espacio para esos treinta segundos de batallitas: ahí es donde la partida se vuelve memorable.
- Para el +1 en sala, no votéis a quien creéis que es la respuesta correcta, sino a quien creéis que votará el grupo. Son dos preguntas diferentes.
- Votarse a uno mismo está permitido y a veces es lo más astuto: si sabéis que sois la respuesta obvia, tenéis el punto casi asegurado.
- Con un solo móvil, contad hasta tres en voz alta y haced que todos señalen en el mismo instante: quien espera a ver a los demás acaba copiando.
- En los empates, acordaos de seleccionar todos los nombres empatados antes de asignar el título.
Qué conviene evitar
- Jugar con gente que apenas se conoce: sin recuerdos en común, los votos se vuelven aleatorios.
- Tomarla siempre con la misma persona diez preguntas seguidas: si pasa, cambiad de juego durante una ronda.
- Convertir la clasificación de puntos en una competición seria: está pensada para ser ligera.
A quién le gusta y en qué ocasiones
No hay palabras que adivinar ni faroles que sostener, así que puede jugar casi cualquiera: familias con niños, abuelos, compañeros de trabajo con confianza. El grupo que más lo disfruta va de 5 a 12 personas que se conocen bien; con tres funciona, pero los votos se reparten menos y los empates son frecuentes.
Es perfecto para romper el hielo en una cena de antiguos compañeros de clase que llevan años sin verse, en un cumpleaños, en las comidas familiares de Navidad o en una pausa entre dos juegos más exigentes. Si buscáis más ideas para mesas con edades mezcladas, echad un vistazo a juegos en familia para todas las edades y a juegos para grupos numerosos. Si queréis otro juego de elecciones que da mucha risa, tenéis ¿Qué prefieres?; si el grupo quiere un poco de farol, pasad a Impostor.